Me he despertado con
toda la cara roja esta mañana. Después de la pesadilla, no he vuelto a dormir,
y en vez de pasar las horas descansando me las he pasado llorando. Francesco no
se ha dado cuenta, ya que cuando coge el sueño nadie ni nada lo despierta. Cuando
me he levantado de la cama, me he mareado y he sido consciente de que tenía un
dolor de cabeza insoportable, por lo que me he vestido y después de ir al
restaurante a anunciar que no me encontraba bien para ir a trabajar, he
regresado a casa para anunciarle a Francesco que lo dejaba. Pero al llegar, y
para mi sorpresa, me he percatado de que no estaba solo. Se encontraba en la
cama junto a una mujer de menos de 25 años, rubia y con los ojos muy azules.
Para ser concretos, él estaba encima de ella e iban muy ligeros de ropa. No
hace falta concretar más. Al verme, se ha incorporado de repente y dirigiéndose
a mí me ha dicho lo que cualquiera diría en una situación similar: “Te lo puedo
explicar… no es lo que parece…”
Mi reacción ha sido una simple sonrisa, lo que le ha sorprendido muchísimo, y a continuación un “todavía estoy enamorada de Marcos y te dejo hoy mismo”.
Mi reacción ha sido una simple sonrisa, lo que le ha sorprendido muchísimo, y a continuación un “todavía estoy enamorada de Marcos y te dejo hoy mismo”.
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